PausasLa cuarentena como oportunidad

22/03/2020

¡Hola!

 

¿Cómo estás?

 

Hace mucho tiempo que no me pasaba por aquí, pero he decidido aprovechar esta situación para volver a escribir e intentar ayudar en la medida que me sea posible.

 

Como ya sabes, nos encontramos en un momento complicado, lleno de incertidumbre y que se escapa totalmente de la normalidad. Y eso nos asusta. Nos da miedo, porque somos seres rutinarios, nos gusta saber lo que ocurrirá cada día, nos da seguridad. Sin embargo, ahora mismo, lo único seguro que sabemos es que, a causa de un nuevo virus, se ha producido una pandemia global por la que nos tenemos que quedar en nuestras casas durante un tiempo indefinido.

 

Esto se puede ver de dos maneras, como una agonía o como una oportunidad. Y la decisión está en tus manos. Es cierto que, en ambos casos, habrá momentos duros o estresantes. Sin embargo, dependiendo del camino que elijas, dichos momentos se multiplicarán o se reducirán.

 

Yo he decidido verlo como una oportunidad.

 

Si has visto otros apartados de esta página web, te habrás fijado en que utilizo mucho la palabra “pausa”. Para mí, las pausas son fundamentales, y, por desgracia, no son habituales. En consecuencia, la sociedad va muy deprisa, y hay un número elevadísimo de personas que sufren ansiedad. Casi todo se exige para antes de ayer. Y, además, en muchas ocasiones, no se reconoce el trabajo del resto, o se desprecia el tiempo de los demás, un día maravilloso se convierte en un “día de mierda” porque las cosas no han cumplido las expectativas que uno tenía. Y bueno, ¿Qué te voy a contar que tu no sepas?

Si todo esto se sabe que es limitante, la pregunta que yo me hago es ¿Para qué se sigue haciendo?

Y la verdad es que he llegado a la conclusión de que no hay ni tontos ni listos, sino personas que no se han parado a pensar. A reflexionar sobre sus vidas, sus sueños, su satisfacción personal, si se sienten alegres, iracundos o melancólicos. No se han parado porque se dejan llevar por el ritmo frenético que en determinado momento se generó.

Y al no pararse, es imposible cambiar. Por ello todo sigue igual, o empeora.

 

Ahora, tenemos la obligación de parar, de manera literal, el ritmo de vida que llevábamos hace unas semanas. Eso hace que nos sintamos descolocados, porque al no tener la costumbre de parar por nosotros mismos, no sabemos cómo gestionar esta pausa. Y ¿Qué hacemos? entramos en pánico y actuamos como pollos sin cabeza, vaciando los estantes de papel higiénico de los supermercados, o comiendo de manera compulsiva, o tumbándonos sin hacer nada, dejando que pasen las horas hasta que todo vuelva a la normalidad, en resumidas cuentas, llegamos a perder el control de nosotros mismos.

 

Ya llevamos la primera semana de cuarentena, y en este momento es importante retomar dicho control.

 

¿Cómo?

 

Empezando a aprovechar esta situación, que nos está dando un aprendizaje vital, que es lo sensibles que somos los seres humanos y la volatilidad del tiempo que poseemos.

Ahora que puedes, reflexiona sobre cómo te sientes, más allá del “me siento bien” o “me siento mal”, piensa en sí sientes satisfacción contigo, si estás en paz o hay asuntos que te remueven. Piensa en cuáles son esos asuntos y, si dependen de ti, cómo los puedes cambiar para que no te limiten. Piensa en si actúas bien con el resto, en las cosas que estás haciendo mal para cambiarlas, incluso piensa si cuando preguntas “¿Qué tal?» a las personas, es para escucharlas o solo como comodín. Piensa en todas aquellas personas que te quieren, que te regalan su tiempo y que, aunque ahora no estén a tu lado, sabes que están en ti, y háblales. Llámales para escuchar su voz y darle las gracias.

Ponte una rutina diaria y síguela durante los próximos días. En ella, incluye hacer algo de ejercicio, para cuidar tu cuerpo, tus brazos, tus piernas, tu corazón, que es lo que cuando esto acabe, te permitirá salir a abrazar a los tuyos. Tenemos que aprender a cuidarnos a diario.

Haz una lista de objetivos que quieres cumplir antes de que acabe el año. Escribe una carta a tu yo de 2030. Lee. Abúrrete, que es fundamental. Escribe un diario con tus reflexiones. Y deja a un lado las redes sociales, por lo menos una vez al día. Haz una desconexión digital.

En resumen,

Cuídate, cuídate y cuídate.

 

Si necesitas algo, o sientes soledad, o quieres hablar, no dudes en escribirme, aquí estoy.

 

Un abrazo,

 

Beatriz

Beatriz Pazo Lago

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